30.6.11

Lección nº1: Quien no llora no mama.

Al ponerle título a mi blog, escribí lo primero que se me pasó por la cabeza, podía haberse llamado así o de cualquier otra manera, pero lo cierto es que yo que me dedico a la docencia y me creo una "marisabidilla" estoy continuamente recibiendo grandes lecciones de mis peques, lecciones de vida, de cambiar la perspectiva de las cosas, de valores, un sin fin de experiencias que iré desarrollando poco a poco.

Quien no ha oido alguna vez la expresión de "Quien no llora no mama"?, yo en millones de ocasiones, forma parte del día a día, es fácil entender el significado "si quieres atención tienes que reclamarla", pero una cosa es haberlo oido, conocerlo, incluso entenderlo y otra es interiorizarlo. Pues gracias a mis bebés lo he interiorizado hasta tal punto que está cambiando totalmente mi manera de enfrentarme o entender situaciones del día a día.

Así por ejemplo, a mi me gusta mucho mi profesión, me ha costado mucho esfuerzo personal ascender cada peldaño y estoy tremendamente agradecida a todas las personas que me han ayudado de una u otra manera a conseguir lo que tengo. Pero siempre me he considerado una Pringus laboreitor, es decir, he echado más horas que nadie, me he implicado más que nadie, me nace ser así, no lo puedo evitar, pero no soy una persona reivindicativa, casi iba en contra de mi "dignidad" reclamar compensaciones, simplemente esperaba por parte de quien fuera competente que se reconociera mi esfuerzo. Pues muy mal nenica, muy mal! La vida no funciona así! 

En varias ocasiones he visto como compañeros digamos menos currantes, han ido a reivindicar sus "derechos", o exigir extras por hacer la mitad de la mitad que yo. Y lo que más me sorprendía es que lo conseguían! eso me daba una sensación de injusticia total. Pues sí, nenica, aprende la lección: quien no llora no mama.

¿Y como ha cambiado mi manera de ver las cosas el tener mellizos? pues en este caso es bien sencillo de explicar. Tengo dos bebés, a los dos los quiero con locura, cada uno de ellos por diferentes pequeñas cosas, por ser como son, moriría por cada uno de ellos, pero llegado el momento del biberón, el primero en comer es el que da más guerra, el que llora, el que reclama, el que reivindica, (suele ser Nena) y el otro que es un bendito del cielo (Nene), precisamente por serlo, tiene que esperar. Si esto me pasa a mí que soy una madre amorosa y que trata de ser justa y equilibrada, ¿porqué en otros ámbitos menos cercanos iban a funcionar las cosas de otra manera?

Y no, no hay justicia en este mundo, cuando los recursos son limitados, se atienden las necesidades más apremiantes y si no eres capaz de hacer ver que tu necesidad es acuciante se solucionará antes el problema del que se hace valer.

No os parece una gran lección?

3 comentarios:

madredemellizos dijo...

Que razón! mis mellizos también reclaman, creo que es el instinto natural de supervivencia. Es increíble, pero ellos saben que son dos y que tienen que compartir y lo que uno no acepte rápidamente, su hermano se lo apoderará. La ley del que llore o se queje más fuerte. A medida que sean más mayores irán aprendiendo a entender mejor las cosas. Es que son muy chiquiticos!!!!

Madi dijo...

Pues sí. La verdad es que como mamás aprendemos todo l que creíamos aprendido y no, nada más lejos de la realidad. Son los peques los que nos demuestran que cada día hay que vivirlo de diferente manera.

Ahora, acabo de llegar a tu blog y me quedo, madre mía, yo hay días que no puedo con la mía y tú con dos a la vez...Felicidades!!!!Tú si que eres una supermamá.

Nenica dijo...

Marta, gracias por tus comentarios, al final ellos terminan aprendiendo y nosotras también!!

Madi, gracias por pasarte por aquí! tú si que eres una valiente!, a mí me hubiera encantado ser una mamá joven como lo fue la mía, pero la vida te lleva por sus propios caminos.... Unos días nos sentimos supermamás y otros no pasamos de superratón, pero de lo que no hay duda es de que los peques nos cambian la vida! Besos