11.10.11

Vaticano y V.Milagrosa

El domingo ya se acusaba el cansancio, trasnochar a ciertas edades y cuando se ha perdido el hábito pasa factura! En cualquier caso, había que aprovechar, que una escapada sin peques a Roma no se hace todos los días, y nos pusimos rumbo hacia el Vaticano.

Oye, y que detalle!, fue notar que llegabamos y salió el Papa a saludarnos! (bueno, realmente es que le tocaba el Angellus) que emoción! la plaza de San Pedro estaba a rebosar llena de gente, aplaudiendo, con pancartas! (si llega a ser Juan Pablo II hasta me pongo a llorar, es que este último para mí no tiene tanto tirón!). Y ahí estaba, se le veía a lo lejos, chiquitito, saludando en todos los idiomas (que ilu cuando te dedica unas palabras en Español!!).

Papito que es muy práctico me dice, vamos a aprovechar que está todo el mundo aquí para ver la basílica! y allá que vamos, sin colas ni nada! pero, STOP!  "con la Iglesia hemos topado"! Apareció un guardador de la moralidad del templo diciendo que no iba apropiadamente vestida! Creer si os digo que iba de lo más decente, pero... se me veían los hombros! total, que tuvimos que ir corriendo al puesto de la esquina a comprar un chal horroroso por 5 € y encima a la vuelta, tuvimos que hacer cola! Grrrr En cualquier caso el interior es tan, tan, tan impresionante que merece la pena el chal, la cola, y lo que hiciera falta!

La Capilla Sixtina estaba cerrada, así que para aprovechar aun más el viaje fuimos a ver el Coliseum y el Foro Romano, si no hubiera estado tan cansada seguro que lo hubiera disfrutado mucho más, pero al menos, estuve allí! :-)

Saliendo del Vaticano, en el escaparate de una tienda de  recuerdos, me sorprendió ver la imagen de la Virgen Milagrosa. Es la Virgen de mi infancia, la que teníamos de pequeños en la mesita de noche. En la familia de mi padre le son muy devotos, mi abuela nos contaba los milagros que le atribuía y cada vez que hacíamos un viaje, nos daba medallitas de latón con Su imagen para que nos protegiera, era casi un ritual, al ir a despedirnos tenía preparada una medalla para cada uno. Era nuestro talismán, nada podía pasarnos si llevabamos la medalla!

El tiempo, la madurez, no sé, ...la vida!, te vuelve racional, excéptico, pero en esos momentos en los que necesitas tener fe, esperanza en que todo va a ir bien, le pedí con todas mis fuerzas a esa medalla de latón de la Virgen Milagrosa que protegiera a mis bebés, y... ahí están, como dos soles, mis dos milagritos.

Bueno, pues nos enteramos de que hay un templo dedicado a esta Virgen muy cerca de la Plaza de España, fuimos y tuvimos un momento de descanso, paz y de reflexión.

Sigo peleandome con mi racionalidad, pero a mis niños cada noche he empezado a enseñarles a rezar.

4 comentarios:

mamá de un bebote dijo...

Cuando yo fui me ocurrió lo mismo con el controlador de la moral...
yo llevaba los hombros al aire...y no recuerdo que me eché encima....
pero de lo que sí me acuerdo es que era julio y hacía mucho calor...el momento del crío (cuando yo fui era un chaval jovencito) diciendo "cover, cover"...a las extranjeras me dio un rollo raro....

irene dijo...

A veces es bueno creer en algo para estar mas seguro de nosotros mismos. Es bueno. Me alegro que te gustara la visita.

Trax dijo...

VAya estupendo fin de semana que pasastéis!
En mi familia hay gran devoción por la virgen de guadalupe, y no sé ni las veces que he ido a visitarla para que me eche una mano!
No conozco Roma, pero lo apunto
Besitos.

Mama mimosa dijo...

A mí me pasó lo mismo en la catedral de Barcelona, la verdad es que me parecen normas absurdas. Qué pena que pillarais cerrada la capilla sixtina. Cómo me gustaría verla. Ahh, y el nuevo papa, a mí tampoco me gusta, je je.