21.2.12

Protección animal

Soy madre, y nunca como antes he sentido esta conexión con la naturaleza.

Mi naturaleza animal me dicta que tengo el cometido más importante del mundo, la misión de sacar a mis criaturas adelante, alimentarlos, estimularlos, amarlos, proporcionarles cobijo,  y protegerlos de cualquier peligro. Como cualquier otra madre del reino animal.

La naturaleza es sabia, y de esta manera favorece que todo el esfuerzo reproductivo alcance el objetivo de proporcionar individuos adultos sanos capaces de perpetuar la especie.

El instinto de protección maternal tiene una base fisiológica. Ante la sospecha de una amenaza nos hacemos grandes, (hay animales cuadrúpedos que se ponen de pie para aumentar su tamaño, otros arquean el dorso por el mismo motivo, o erizan el pelo),   feroces (emitimos ruidos intimidatorios, se tensan las extremidades, se exhiben las uñas, los dientes), fuertes (se favorece la difusión de oxígeno y glucosa para obtener energía), valientes (por la liberación de adrenalina y la disminución de la percepción sensorial para resistir lesiones o golpes dolorosos).

Apartaros de una madre que defienda a sus cachorros, no hay animal más peligroso, es un instinto visceral que no atiende a razones.

Soy madre, soy un animal protector, estoy alerta, levanto mis orejas, afino el oído y ante comentarios negativos, destructivos e hirientes sobre alguno de mis hijos, no atiendo ni a personas, intenciones, ni torpezas léxicas, siento toda la fuerza de la madre naturaleza corriendo salvajemente por mis venas, arqueo el lomo, enseño los dientes como una loba, me pongo de pie y golpeo mi pecho como una osa, y oigo como salen de mi garganta rugidos de leona!

14 comentarios:

Maria dijo...

Y tus mellizos pueden estar bien orgullosos de esa madre que les ha tocado que les defiende ante todo ataque ya sea físico o emocional. Un besazo fuerte Nenica.

Nenica dijo...

Gracias María! Eso espero!

Trax dijo...

Qué ha pasado para que saques la fiera que llevas dentro??
A veces hace falta seguir el instinto más animal.
Un besito.

MisMellis dijo...

Ains Nenica que te has transformado en una fiera.... y nada más y nada menos que en una osa.... yo me he transformado en una loba desde que soy madre y a quien me toca un poco las narices le gruño....

laura dijo...

pues sí que nos parecemos a los animales por encima de todo está nuestros hijos ya seas un animal o no,
besos

Hope dijo...

Yo también mordería...

MamaEncantada dijo...

Yo creo que hay situaciones como el convertirse en madre que hace que saquemos la naturaleza mas primitiva que tenemos, la que está mas en contacto con nuestro origen animal. Al igual que les sucede a los bebés que al principio tienen comportamientos igual que las crías de muchos animales, y por favor que nadie se ofenda.

Eviki dijo...

creo que todas las mamas llevamos una fiera dentro, aquí hay que proteger lo de cada uno está claro¡¡besos¡

Débora #ALATIDOS# dijo...

!Ahí le has dado! ¡Y que se aparten del camino de una madre! jajaja, con lo poquita cosa que soy yo, me asusto hasta de pensarlo...
Yo siempre digo que soy todo lo inconsciente que quiero ser sobre mí misma, con lo que la gente se puede creer de forma equivocada que pueden darme sin esperar golpe de vuelta...(ignorantes, si supiérais lo tontos que os véis cuando os creéis que el otro está por debajo cuando en realidad está por arriba) PERO NO ME TOQUES A MI HIJO (y futura) porque ahí toda mi bondad e inconsciencia se vuelven guerreros (y no imaginarías lo que 1.53 de altura puede dar de sí)
Ya nos contarás qué originó esta entrada...(cotilla que es una) o si sólo fue una reflexión personal...
Chics, chics (onomatopeya de dos madres que guiñan el ojo y chocan sus manos cual tribu urbana), jajaja.
Besitos y feliz día! ✿

Mo dijo...

Ya te digo Nenica, con lo pacífica que soy yo, y a veces me sorprende intuir el bicho salvaje en el que me puedo convertir por proteger a mi niño...Besos!

Nenica dijo...

Bueno, bueno! podemos formar una jauría!
Hay personas que sin maldad y sin darse cuenta del daño que pueden producir sueltan comentarios que ningún niño debería oir, ninguno, y menos aun si este niño por el motivo que sea es más débil.
Si esos comentarios inadecuados van dirigidos hacia mí, me caen como un tiro, pero los puedo racionalizar y quitarles peso. Pero voy a tolerar que se lo hagan a un hijo mío porque le pueden destrozar la autoestima y no puedo obviarlo ni consentirlo.
Chic, chics!!!¿¿¿????

mamá de un bebote dijo...

qué bien lo has descrito....así es....es un instinto muy grande....geniales las dos fotografías...hablan por si solas...

Fotografías de Saioa dijo...

Te he descubirto a traves de Mari, me ha parecido un buen blog, sigue así.
Saludos

Nenica dijo...

MdBebote, Saioa, gracias por vuestros comentarios!